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3 Suertes, Passatge de la Pau 10

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Las 3 suertes

Introducción a la Geobiología y Radiestesia

En el equipo de 3 Suertes, utilizamos tres herramientas muy potentes, el Feng Shui Tradicional, la Geobiología y el Ba Zi. Cuando hacemos un estudio integral de una casa, oficina, comercio o similar, el Feng Shui Tradicional nos indica cuáles son los espacios más favorables y cuando integramos la Geobiología en el estudio del lugar se puede dar la circunstancia de que precisamente en este sector haya una geopatía, ya sea una corriente de agua subterránea o un cruce de lineas Hartmann o Curry. Si este sector además, es una zona que corresponde al dormitorio o al lugar de trabajo, podemos determinar que modificaciones realizar para corregir las anomalías y que no afecten negativamente a la salud de las personas. Ahí precisamente radica la importancia de combinar los dos estudios. Y el tercer elemento a tener en cuenta, es el Ba Zi. Es la herramienta que estudia directamente a la persona y su camino por la vida, dando las claves para potenciar sus aspectos positivos y minimizar o evitar los negativos. Esta combinación es la que hace que un estudio con las tres técnicas sea altamente recomendable.

Ya en la antigüedad, nadie construía sin antes comprobar que el lugar era adecuado para el uso que se pretendiese dar, ya fuera un templo, un menhir o cualquier tipo de edificio civil o religioso. Sabían lo importante que era para el futuro que todo estuviera en armonía con las energías del lugar. Sabían también que había ciertos lugares que debían evitar porque eran perniciosos para la salud.

De una manera u otra, todas las culturas, ya fuese utilizando el instinto de los animales o a través de los sabios, chamanes, brujos, zahoríes, rabdomantes o personas dotadas con una sensibilidad especial, buscaban esos lugares adecuados o desaconsejaban la ubicación. Siempre evitaban las zonas con geopatías producidas por corrientes de agua subterráneas, fallas, radiactividad, gas radón, líneas Hartmann, líneas Curry, etc.



Todo esto se ha ido perdiendo por considerarlo supersticiones y supercherías. No se tiene en cuenta el flujo natural de la Tierra y ahora nos enfrentamos con nuevos problemas que no son sólo las geopatías naturales, sino que estamos añadiendo las artificiales, derivadas de las nuevas tecnologías como los móviles, Wifi, TDT, teléfonos inalámbricos DEC, bombillas de bajo consumo, microondas, encimeras eléctricas o de inducción, etc.

Según los estudios más recientes, nuevas enfermedades están apareciendo relacionadas con el electromagnetismo y cada vez hay un mayor número de personas afectadas por estos problemas, que a pesar de varias sentencias judiciales reconociendo que la enfermedad está relacionada con la emisión constante de dichas radiaciones, los estamentos oficiales (a pesar de los innumerables llamadas a la prudencia de muchos científicos) y la propia sociedad, no son conscientes del peligro de utilizar sin control estas tecnologías.

Existen diferentes métodos y sistemas para poder minimizar tales afectaciones y los utilizamos en nuestros estudios según cada caso particular.

Lo más importante en un Estudio Geobiológico:

- Corrientes de Agua Subterráneas
- Chimeneas Cosmotelúricas
- Radiactividad
- Fallas
- Líneas Hartman y Líneas Curry
- Biómetro de Bovis
- Contaminación Electromagnética

Agua subterránea

Las corrientes de agua subterránea y los acuíferos alteran la cantidad de energía telúrica emitida en la vertical de su curso, en función de la mayor conductividad eléctrica que confieren al suelo, lo que produce efectos desvitalizantes en los seres vivos. Es por ello que se recomienda no dormir, trabajar o estudiar en esas zonas.

El problema no es el agua en sí, sino las emisiones electromagnéticas generadas por su movimiento. Por tanto, cuanto más rápidamente circule el agua más dañinas resultarán las radiaciones emitidas.

Chimeneas cosmotelúricas

Las chimeneas cosmotelúricas son energías sutiles que emergen de la tierra. Se podrían considerar como puntos de respiración de la tierra, de unos 40 cm de diámetro aproximadamente y distribuidos sin orden aparente. Se componen de diferentes círculos concéntricos, unos siete, que pueden emitir hasta 6 metros de altura. Las afectaciones pueden ser patógenas y no afectan por igual a todas las personas.

Radioactividad

Puede ser natural o artificial. El gas radón, por ejemplo, es un gas radioactivo de origen natural y se encuentra en distintas zonas de España, entre ellas Galicia, ciertos lugares de Gerona y Madrid. Proviene de la desintegración natural del uranio y se localiza preferentemente en zonas graníticas. Está catalogado como peligroso y es bien conocido por sus efectos cancerígenos. Se estima que la acumulación de gas radón en las viviendas es el responsable de algunos casos de cáncer de pulmón. El radón también aumenta el riesgo de padecer leucemia.
Aparte de las emanaciones naturales de la tierra, también podemos encontrar gas radón en materiales de construcción como ladrillos, hormigón y yeso, pararrayos, aparatos médicos, etc.
El radón sólo presenta problemas en el interior de los edificios, puesto que la concentración aumenta en espacios cerrados y bajos como parkings o subterráneos. El gas se filtra del subsuelo por fisuras existentes en el suelo o en los muros. Ventilar bien estos espacios es un remedio bastante efectivo, pero por supuesto lo ideal es evitar vivir en estas zonas de influencia. En las prospecciones que se realizan actualmente antes de construir, ya se detecta si la zona esta libre de gas radón.

Fallas

Son grietas en el subsuelo que alteran la energía emitida por la Tierra. Por estas fisuras escapa el electromagnetismo generado en el centro de la Tierra por la fricción entre el núcleo y el magma. Son peligrosas por la agresión que suponen para el equilibrio energético del ser humano si además coincide con otras geopatías.

Es aconsejable evitarlas por su impacto negativo en la salud.
A largo plazo, dormir sobre una falla implica riesgo de enfermedad.
Las grietas en la fachada o muros de una vivienda vienen ocasionadas por la presencia de una falla en el subsuelo, aunque evidentemente también pueden deberse a defectos en la construcción.

Líneas Hartmann y Curry

Las líneas Hartmann están orientadas cardinalmente formando una cuadrícula que se crea cuando se cruzan las líneas Norte-Sur con las líneas Este-Oeste. Las líneas Este-Oeste están separadas como media unos 2 metros y medio, y las líneas Norte-Sur dos metros aproximadamente, siendo el ancho unos 20cm. Estas distancias son orientativas, puesto que presentan grandes variaciones dependiendo de factores estacionales, contaminación electromagnética, estado energético global de la zona, etc.

La red Curry está formada por líneas que van del Noreste a Suroeste y de Sureste a Noroeste. Su orientación magnética es en diagonal con respecto a la red Hartman. La separación entre líneas oscila entre los 4 y los 6 metros, y la anchura de las paredes se sitúa entre los 40 y 50 cm. Los llamados puntos “estrella” son la intersección entre las líneas Hartmann y las líneas Curry; se consideran muy patógenas para las personas que duermen o trabajan sobre estos puntos, siendo la causa de posibles enfermedades graves si además coinciden con fallas o aguas subterráneas.

Biómetro de Bovis

En el siglo pasado el investigador francés A. Bovis fue el que estableció esta unidad de medida, que indica la vibración energética que emite una persona, un objeto o un lugar. La media de salud se sitúa entorno a 6.500 unidades Bovis. Por tanto, los lugares que irradien unas vibraciones inferiores nos pueden debilitar, y a la larga pueden ser la causa de numerosas enfermedades. Y los lugares que irradian vibraciones superiores a las 7.000 unidades Bovis nos cargarán de energía y vitalidad. Es normal que cuantas más alteraciones telúricas hay una zona más bajan las unidades Bovis.

Una persona enferma está entre 4.000 y 5.000 unidades Bovis, o 2.000 y 3.000 en casos de enfermedades graves. Menos de 1.000 Bovis nos indica que la persona está a punto de fallecer. Las personas que gozan de óptima salud irradian entre las 7.000 y 8.000 unidades Bovis.

Hay tres niveles de vibración básica:

- Cuerpo Físico. De 0 a 10.000 unidades Bovis.
- Cuerpo Etéreo (aura). De 11.000 a 13.000 unidades Bovis.
- Nivel espiritual. De 13.000 a 18.000 unidades Bovis.

Los niveles superiores se encuentran en zonas muy especiales, como catedrales, iglesias, pirámides o lugares de gran importancia religiosa y de culto. Hay investigadores que han llegado a medir por encima de los 500.000 Bovis.

La contaminación electromagnética

Vivimos en un mundo cada vez más tecnificado, con avances que nos permiten una mayor comunicación y consiguiendo que la productividad en las comunicaciones sean inimaginables en un futuro próximo.

En el hogar, nos estamos rodeando de electrodomésticos que nos facilitan la vida, dejándonos un espacio que hasta no hace demasiado tiempo, era una parte importante de nuestro quehacer diario. Pero dichas ventajas no son gratis a nivel de salud. Hay cada vez más estudios científicos que nos están alertando de los posibles riesgos que comportan el uso abusivo de dichas tecnologías. Hoy en día, los campos eléctricos son 10.000 veces superiores a los naturales.

Wifi en las escuelas, bibliotecas, centros comerciales, en el hogar, los móviles, los teléfonos inalámbricos en casa o en la oficina, microondas etc., son fuente de contaminación constante con lo que nuestro organismo se tiene que adaptar. Y no siempre lo consigue, dándose cada vez con más frecuencia casos de electrosensibilidad a estas radiaciones y no siendo reconocida como enfermedad en los estamentos oficiales. Debemos utilizar el principio de precaución y utilizar los aparatos siguiendo unas sencillas normas que nos puedan minimizar su impacto en nuestro organismo.

Actualmente es posible analizar los niveles de contaminación dentro de la casa u oficina tanto en lo que se refiere a la contaminación electromagnética como las diferentes geopatías naturales y sutiles que puedan aparecer, y a partir del estudio, dar las indicaciones precisas para minimizar su impacto en nosotros.